
Cambias de pareja y en algún punto la historia se siente la misma. Los mismos finales, el mismo desgaste, un guion que ya te sabes aunque cada vez jures que esta vez es distinto.
O no cambias de pareja, y ese es justo el problema: llevas años en algo que ya no quieres y no logras explicarte por qué sigues ahí.
Te voy a platicar de las dos. Soy Miguel Contreras, facilitador en Constelaciones Familiares, veinticinco años de práctica en la Ciudad de México.
Escríbeme y cuéntame qué se repite
La entrada de cine que ya pagaste
Compras un boleto caro. A los veinte minutos la película es mala y lo sabes. ¿Te sales?
Casi nadie se sale. Y si te regalaron el boleto, sí te sales. La película es idéntica en los dos casos; lo único que cambia es lo que ya pusiste.
Eso es el costo hundido: decidir hacia adelante contando lo que ya gastaste, que es justo lo único que no se puede recuperar decidas lo que decidas.
Ahora cámbialo por doce años, dos hijos, una hipoteca y la Navidad con sus papás.
El pleito de la cocina
En un taller de sábado, una mujer contó una escena. Su marido dejó la taza en el fregadero en vez del lavavajillas y ella sintió una furia que la asustó. No era la taza y lo sabía. Llevaban catorce años y esa taza pesaba catorce años.
Le pregunté qué había pasado la primera vez que sintió eso mismo. Dijo que en su casa, de niña, viendo a su mamá recoger detrás de su papá sin decir una palabra.
La taza tenía cuatro personas adentro.
Hay peleas que no son entre dos
Hay discusiones que se resuelven hablando. Se acomodan expectativas, se pide perdón, se sigue.
Y hay otras que no ceden nunca. La misma, con distintas palabras, durante años. Cuando eso pasa casi siempre hay más gente adentro de la que se ve. Alguien reclama algo que le debe otro. Alguien defiende un lugar que no está defendiendo por sí mismo. Uno de los dos mira hacia atrás, hacia su propia familia, y el otro siente que compite con algo que no puede nombrar.
Joan Garriga, en El buen amor en la pareja, trabaja una distinción que a mí me sirve todos los meses: no todo lo que mantiene juntas a dos personas es amor. Hay uniones sostenidas por deuda, por lealtad, por miedo a repetir lo que pasó en casa. Se sienten parecido desde adentro y no son lo mismo.
Cuatro formas que se repiten
- Elegir siempre a quien no está disponible. Ocupadas, lejanas, a medias. La persona lo sabe y lo vuelve a hacer.
- Irse cuando la cosa va bien. Mientras hay conflicto se queda. En la calma se inquieta.
- Cargar la relación completa. Resolver, sostener, empujar, y terminar agotada preguntándose por qué siempre le toca a ella.
- Quedarse por miedo a soltar. Una consultante lo escribió así: temor a soltar y a estar sola. Ahí no es el amor el que sostiene.
Ninguna es un defecto de carácter. Son lugares, y los lugares se ocupan temprano, sin que nadie los elija.
Hay un detalle que casi siempre aparece cuando se revisan estas cuatro: la persona ya las tenía identificadas. Puede describir su patrón con precisión de relojero. Sabe en qué mes de la relación empieza, qué frase lo dispara, cómo termina. Y aun así vuelve a pasarle.
Ver un patrón y salirse de un patrón son cosas distintas, y la segunda no se consigue con más información. Si se consiguiera así, ya lo habrías resuelto leyendo.
La primera pareja que viste
Hay una pregunta que hago casi siempre y que sorprende: cómo era la relación de tus padres.
No cómo eran ellos por separado. La relación. Quién mandaba, quién cedía, cómo terminaban los pleitos o si no terminaban. Esa fue la primera pareja que viste, y de ahí sacaste, sin que nadie te lo enseñara, una idea de qué es normal.
Es de las preguntas que más trabajo en Constelaciones Familiares en México, y casi nunca la traen preparada. La gente llega lista para hablar de su relación y no de la de sus papás.
Hellinger y Gunthard Weber desarrollaron en Felicidad dual una idea incómoda y útil: para que una pareja funcione, cada uno tiene que soltar los principios de su familia de origen y construir unos nuevos con el otro. Si uno de los dos sigue rigiéndose por las reglas de la casa donde creció, la pareja no está formada del todo. Están tres familias en la mesa y solo dos personas.
Y hay algo más fino. A veces un hijo ocupó el lugar de uno de los padres. La niña que consolaba a su mamá. El niño que era el hombre de la casa a los diez. Esos niños crecen y siguen ocupando ese lugar con su pareja: cuidan, sostienen, cargan. Y se preguntan por qué siempre terminan con alguien a quien hay que rescatar.
Lo que cuesta que nada cambie
Te lo pongo sin adorno, porque es la parte que se prefiere no calcular.
Un patrón que no se mira no se queda quieto. Se lleva los años que le des. Y llega un punto en que ya no se trata de esta relación sino de las que vienen, y a veces de tus hijos, que están aprendiendo ahora mismo cómo se quiere en tu casa.
Uno de los mensajes más duros que he recibido decía: patrones, ya que hasta en mi hija lo estoy viendo.
Eso es lo que está en juego. No la discusión del sábado.
Qué pasa en una sesión
Noventa minutos, tú y yo. Tu pareja no tiene que venir.
Acomodamos figuras sobre la mesa: tú, tu pareja, y quien haga falta. Tus padres, los de tu pareja, alguien de antes. Al verlo puesto enfrente aparece lo que desde adentro no se ve: quién mira a quién, quién ocupa el lugar de otro, desde cuándo.
Preguntas que me hacen sobre esto
¿Sirve si mi pareja no quiere venir?
Sí, y es la mitad de lo que atiendo. El trabajo se hace con tu sistema. Cuando una parte se mueve, la relación se mueve, aunque el otro no haya hecho nada.
¿Y si la conclusión es separarme?
Puede pasar y no lo voy a esconder. Lo que no pasa es que yo decida por ti. Una constelación muestra, no ordena. La decisión sigue siendo tuya, solo que la tomas viendo más.
¿Reemplaza la terapia de pareja?
No, y se acompañan bien. La terapia trabaja con ustedes dos y con lo que hacen hoy. Yo miro el sistema del que cada uno viene, que es lo que traían puesto antes de conocerse.
Qué puedes hacer ahora
Escríbeme y cuéntame en tus palabras qué es eso que se repite. No necesitas ordenarlo. Con lo que me cuentes te digo si esto te sirve o si tu caso es de otra cosa.
Los detalles están en constelaciones familiares de pareja.
Miguel Contreras López
Constelaciones Familiares en México
Consultorio en la colonia Hipódromo, y en línea para quien está lejos. Aquí no se te va a decir qué hacer con tu relación. Se te va a poner enfrente para que la veas completa.
¿Conoces a alguien a quien esto le esté pasando? Mándaselo.