Preguntas frecuentes sobre constelaciones familiares
Resuelve tus dudas antes de agendar: qué son las constelaciones familiares en México, qué incluye cada sesión, precios y modalidades.
Lo que más me preguntan
01.
Una constelación familiar es un abordaje sistémico breve en el que se representa en el espacio la estructura de tu familia para ver qué se está repitiendo en tu vida sin que lo hayas elegido. Sirve para mirar, no para arreglar a nadie.
Se hace en grupo, con personas que representan a tus familiares, o de forma individual con figuras sobre una mesa. No es psicoterapia, no adivina el futuro y no diagnostica nada.
En una constelación aparece la posición que ocupas dentro de tu sistema familiar y el costo que te está saliendo sostenerla: la pareja que se repite igual con otra cara, el dinero que llega y se va, la distancia con un hermano, el trabajo que no despega.
El método lo desarrolló el alemán Bert Hellinger a partir de 1978. En Constelaciones Familiares en México lo facilito yo, Miguel Contreras López, con más de 25 años de experiencia y certificación del Hellinger-Institut Landshut, en sesiones individuales y en talleres de grupo en la Ciudad de México.
Este trabajo no sustituye atención médica, psicológica ni psiquiátrica.
Los tres principios son pertenencia, orden y equilibrio entre dar y recibir. Bert Hellinger los llamó los órdenes del amor. En el marco del método se plantea que, cuando alguno se rompe, el sistema familiar tiende a compensarlo en las generaciones siguientes.
Pertenencia. Todos los que forman parte del sistema tienen derecho a un lugar en él. El hijo que murió al nacer, la primera esposa, el tío del que nadie habla, el que se fue del país. Cuando a alguien se le borra, otro suele terminar ocupando su lugar sin saberlo.
Orden. Los que llegaron antes tienen precedencia sobre los que llegaron después. Los padres dan, los hijos reciben. Cuando un hijo empieza a cargar con lo que le toca a un padre, se agota.
Equilibrio. En las relaciones entre iguales, dar y recibir necesitan compensarse. Quien solo da termina resentido y quien solo recibe termina en deuda.
Bert Hellinger (Leimen, Alemania, 16 de diciembre de 1925 - 19 de septiembre de 2019) fue el teólogo, pedagogo y terapeuta alemán que creó las constelaciones familiares. Antes fue sacerdote católico y pasó unos dieciséis años como misionero de la orden Mariannhill entre los zulúes en Sudáfrica, donde aprendió a mirar a una familia como un cuerpo entero y no como individuos sueltos.
Creció en una familia católica que se opuso al nacionalsocialismo. Dejó el sacerdocio y se formó en psicoanálisis, dinámica de grupos, análisis transaccional, terapia primal y terapia familiar. De ahí tomó piezas y armó algo distinto: en vez de reconstruir la historia hablando de ella, la puso de pie en una sala. A partir de 1978 desarrolló su investigación sobre el fenómeno del representante y de ahí formuló los órdenes del amor.
Fue una figura discutida y conviene saberlo. Recibió críticas serias de la psicología académica, que no reconoce el método como validado, y hizo declaraciones propias que a mucha gente que trabaja con este método nos resultan indefendibles, en particular sobre la homosexualidad y sobre cómo mirar el abuso dentro de la familia. El método sobrevivió a su autor y hoy se practica con criterios que él no siempre sostuvo. Los míos son esos.
Me llamo Miguel Contreras López y soy facilitador de procesos sistémicos grupales con más de 25 años de experiencia. Estoy certificado por el Hellinger-Institut Landshut, en Alemania, como novena generación del linaje Hellinger. No soy psicólogo y no ejerzo psicoterapia: facilito constelaciones.
Mi formación, en concreto:
·Licenciatura en Administración, UNAM.
·Certificación del Hellinger-Institut Landshut, Alemania. Novena generación del linaje Hellinger.
·Especialidad en Configuraciones Organizacionales en Centro Sowelu con Ingala Robl. Certificados firmados por Lorenz Wiest e Ingala Robl.
·Seminario de formación ejecutiva y coaching, Tecnológico de Monterrey, 2009.
En el terreno corporativo he dado capacitación en Grupo Bimbo, en El Globo durante su integración a Bimbo, y en Barcel. Esa parte importa para la fila de empresas: el trabajo sistémico en una organización se sostiene si quien lo facilita ha estado antes dentro de una.
Llegué a esto a los 24 años, al terminar la licenciatura. Una llamada inesperada me llevó a formarme en el método, y ese camino me sirvió primero para mirar mis propias raíces antes de acompañar a nadie más.
Y lo digo claro porque importa: no doy diagnósticos, no receto, no atiendo urgencias y no sustituyo a un psicólogo ni a un psiquiatra. Cuando un caso no es para constelar, lo digo y refiero.
Este trabajo no sustituye atención médica, psicológica ni psiquiátrica.
La diferencia principal es el objeto de trabajo: la psicoterapia trabaja contigo y con tu historia a lo largo del tiempo, mientras que una constelación familiar trabaja con el sistema al que perteneces, habitualmente en una sola sesión y sin diagnóstico clínico.
Una psicoterapia se sostiene en el vínculo con el profesional y en la repetición semanal. Es un proceso, y lo ejerce quien tiene formación y cédula en psicología. Una constelación es una intervención puntual: se hace, se cierra y se deja reposar. No hay tarea, no hay seguimiento obligatorio, no hay expediente clínico.
Tampoco es un sustituto y no me presento como psicólogo. Una constelación no diagnostica, no receta y no atiende una crisis. Si estás en tratamiento psicológico o psiquiátrico, lo que corresponde es avisarle a quien te atiende antes de constelar, no cambiar una cosa por la otra. Y si tomas medicación, no la suspendas. Acompaño a varias personas que hacen las dos cosas al mismo tiempo y les funciona bien así.
Este trabajo no sustituye atención médica, psicológica ni psiquiátrica.
No existe un pronunciamiento del Vaticano dedicado específicamente a las constelaciones familiares. Sí hay advertencias de diócesis, comisiones episcopales y de la Asociación Internacional de Exorcistas, que las agrupan con prácticas de la Nueva Era y recomiendan a los fieles tomar distancia.
La advertencia más citada es la nota de la Asociación Internacional de Exorcistas, que califica la práctica de pseudoterapia con raíces espiritistas y alerta sobre riesgos morales y espirituales. El argumento de fondo suele ser el mismo: que el método daría por supuesta una fuerza impersonal que ordena el destino familiar, lo cual entra en conflicto con la idea cristiana de providencia y de libertad personal. Es una objeción seria y vale la pena conocerla antes de decidir.
Mi posición es sencilla. No trabajo desde un marco religioso ni espiritual. En una sesión conmigo no se invoca nada, no se pide nada, no hay médiums ni contacto con difuntos y no se te va a pedir que creas en algo. Se representan vínculos entre personas, no espíritus. Si tu fe es central en tu vida y esto te genera duda, habla primero con tu guía espiritual. Prefiero que llegues sin ese conflicto encima a que llegues y no puedas soltarlo.
02.
No deben constelar las personas en crisis psiquiátrica activa, con trauma complejo no estabilizado o disociación grave, quienes están en un duelo muy reciente sin red de apoyo, quienes llegan bajo efecto de alcohol o drogas, los menores sin sus padres o tutores, y quien viene obligado por alguien más.
Con más detalle, no acepto en taller ni en sesión individual a:
·Personas con un cuadro psicótico activo, un episodio maníaco en curso o una descompensación reciente. Si hay un diagnóstico psiquiátrico estabilizado y tratamiento, se puede hablar, pero necesito saberlo antes.
·Personas con trauma complejo no estabilizado o con disociación grave. En esos casos lo primero es un trabajo clínico de estabilización, y la constelación puede venir después.
·Quien tuvo una pérdida hace pocas semanas. El duelo fresco necesita tiempo y compañía, no una sala.
·Quien tiene ideación suicida activa. Ahí lo que corresponde es atención clínica inmediata. En México puedes llamar a la Línea de la Vida, 800 911 2000, las 24 horas.
·Quien llega alcoholizado o bajo sustancias. Se cancela sin excepción.
·Quien busca material para un juicio, una custodia o una herencia. Una constelación no es un peritaje ni una prueba.
·Quien viene a que su pareja, su hijo o su madre cambien. Eso no se puede trabajar y no lo voy a fingir.
·Quien viene porque alguien lo mandó y no quiere estar ahí.
Dos aclaraciones. Si tomas medicación psiquiátrica, no la suspendas para constelar: se trabaja con tu tratamiento, no en su lugar. Y el embarazo no es una contraindicación en sí, se valora caso por caso y se habla antes.
Menores de edad: no trabajo con menores de 18 años en taller de grupo. En sesión individual, solo con consentimiento expreso de ambos padres o de quien ejerza la tutela, y con uno de ellos presente.
Por eso en Constelaciones Familiares en México hay siempre una conversación previa por WhatsApp o llamada: no es un trámite, es el filtro.
Este trabajo no sustituye atención médica, psicológica ni psiquiátrica.
No es el momento cuando la noticia todavía está caliente, cuando lo urgente de tu vida es material y no emocional, o cuando llegas buscando un resultado concreto y con prisa. En esos tres casos conviene esperar, aunque puedas pagar la sesión hoy.
Si acabas de enterarte de la infidelidad, del diagnóstico o del despido, todavía estás en shock. En shock no se ve nada, se reacciona. Deja pasar unas semanas.
Si en este momento no tienes dónde dormir, no estás comiendo bien o hay violencia en tu casa, lo primero es la seguridad. Una constelación no resuelve una emergencia material y puede moverte cosas que ahora no tienes cómo sostener.
Y si llegas con la frase "necesito que en esta sesión se resuelva lo de mi pareja", tampoco es el momento. Se puede constelar sobre tu relación de pareja, pero no para obtener un veredicto. La prisa por un resultado específico es la mejor forma de no ver lo que aparece.
Si esperar es lo que toca, te lo voy a decir en la conversación previa y no te voy a agendar. Vuelve cuando sea el momento.
Este trabajo no sustituye atención médica, psicológica ni psiquiátrica.
No. Las constelaciones familiares no son un método validado por la psicología académica y no cuentan con evidencia sólida que respalde su eficacia. Te lo digo yo antes de que lo encuentres en otro lado, porque cambia lo que puedes esperar de una sesión.
Los cuestionamientos son concretos y son razonables: no hay estudios controlados suficientes, el método parte de supuestos que no se pueden verificar, y varios colegios profesionales de psicólogos han advertido públicamente que no constituye un modelo terapéutico reconocido. Quien te venda esto como ciencia comprobada te está engañando.
Lo que sí puedo decirte es qué observo en la práctica: mucha gente sale con una imagen distinta de su historia y con menos peso encima, y eso a veces mueve cosas que años de explicaciones no movieron. Eso es experiencia, no evidencia, y no voy a confundir una con otra.
Por eso trabajo con límites claros. No trato enfermedades, no sustituyo tratamiento psicológico ni psiquiátrico, no acepto casos que necesitan atención clínica y no prometo resultados. Si buscas un método con respaldo científico para lo que traes, lo correcto es que vayas con un psicólogo y no conmigo.
Este trabajo no sustituye atención médica, psicológica ni psiquiátrica.
Los temas que más se trabajan son la pareja que se repite, los conflictos con padres o hermanos, el dinero que entra y se va, los duelos que no cerraron y los negocios familiares atorados. La constelación muestra de dónde viene el patrón y te devuelve tu lugar dentro de él.
Los temas con los que llega la gente a mi espacio de trabajo son casi siempre estos:
·La misma relación de pareja que se repite con distinta persona.
·Conflictos con la madre, el padre o un hermano que llevan años sin moverse.
·Dinero que entra y se va, o un techo de ingresos que no se rompe.
·Duelos que no cerraron: una muerte súbita, un suicidio en la familia, una pérdida de la que nunca se habló.
·Pérdidas silenciadas: abortos, hijos dados en adopción, un embarazo interrumpido del que nadie sabe.
·Sentir que no perteneces a tu propia familia, o que cargas con algo que no es tuyo.
·Negocios familiares atorados y sucesiones que no se concretan.
·Migración y desarraigo, muy frecuente en familias mexicanas con miembros en el norte.
Ahora el límite, y es importante: una constelación no resuelve por sí sola. Muestra, y lo que se resuelve después lo resuelves tú con lo que hagas con esa información. No cura enfermedades, no sustituye tratamiento médico ni psiquiátrico, no garantiza que alguien vuelva y no predice nada.
Este trabajo no sustituye atención médica, psicológica ni psiquiátrica.
Lo más común es cansancio los primeros días, sueños más intensos y cambios pequeños en cómo te relacionas con la persona que constelaste. También es común que no pase nada visible durante semanas y que el movimiento aparezca después.
Suele venir en este orden. Los primeros días, cuerpo: sueño más pesado o interrumpido, hambre distinta, ganas de estar solo. Después, relaciones: una llamada que se da sola, una conversación que llevabas años posponiendo, o al revés, distancia con alguien de quien estabas demasiado cerca.
Tres recomendaciones que doy siempre. No tomes decisiones grandes en los primeros días, la imagen todavía se está acomodando. No cuentes la constelación de inmediato a toda tu familia: explicarla la desactiva, porque la vuelve un relato y deja de ser una imagen que trabaja. Y deja pasar entre seis y ocho semanas antes de constelar otro tema.
Si en esos días aparece algo que se te hace demasiado grande, escríbeme. No dejo a nadie solo con lo que se movió en una sesión.
Este trabajo no sustituye atención médica, psicológica ni psiquiátrica.
Sí, es completamente normal y no significa que no haya funcionado. Hay personas que se conmueven en el minuto tres y personas que salen pensando que fue una tarde rara, y a las dos semanas les cae el veinte.
Pasa sobre todo con quien llega muy en guardia, con quien está acostumbrado a analizar todo mientras ocurre, y con quien tiene el tema tan encima que ya no lo siente. No es falta de sensibilidad. En muchos casos es lo contrario: el sistema se protege.
La emoción no es el resultado. Llorar mucho no es señal de que sirvió, y no llorar no es señal de que no. Lo que queda es la imagen final, y esa se guarda igual la hayas sentido o no.
03.
Describes tu tema en una o dos frases, eliges personas del grupo para que representen a tus familiares, las colocas en el espacio como sientas y observas lo que pasa entre ellas. Yo propongo frases o movimientos hasta que aparece una imagen que puedas llevarte.
Antes de la sesión individual respondes un cuestionario sistémico sobre tu familia. Llegas con tu mapa ya analizado y no gastamos el tiempo de la sesión reconstruyendo datos. Al terminar recibes tu registro sistémico por escrito: qué se trabajó, qué se movió y qué sigue.
Paso a paso, un taller de grupo conmigo funciona así. Llegas y abro el espacio con una explicación breve de cómo vamos a trabajar y del acuerdo de confidencialidad. No hay ronda de presentaciones y nadie cuenta su historia: la apertura la hablo yo, tú solo escuchas.
Cuando toca tu turno, me dices tu tema en una frase corta, del tipo "no logro sostener una relación" o "el negocio de mi papá me tiene atorado". No hace falta contar la historia.
Eliges representantes entre las personas presentes y los colocas en la sala guiándote por lo que sientas, no por lo que pienses. Después te sientas a mirar. Los representantes empiezan a notar sensaciones que no son suyas y eso es lo que da la información. Yo intervengo poco: propongo una frase, muevo a alguien de lugar, pruebo.
Cierra cuando la imagen se acomoda. Tu turno dura entre quince y cuarenta minutos, dentro de un taller de seis horas donde también participas como representante en el trabajo de otros. En sesión individual el procedimiento es el mismo, dura 90 minutos y en vez de personas usamos figuras sobre una mesa o marcadores en el piso.
No. Se puede constelar sin saber prácticamente nada de tu familia. Ayuda conocer algunos hechos duros, pero no hace falta un árbol genealógico ni nombres ni fechas.
Los datos que sí sirven cuando existen son hechos, no interpretaciones: muertes tempranas, pérdidas de embarazos, hijos dados en adopción, migraciones, guerras, cárcel, suicidios, alguien de quien la familia dejó de hablar. Si sabes dos de esos, es suficiente para empezar.
Y si no sabes nada porque tu familia no habla, porque eres adoptado o porque creciste lejos, se trabaja igual. En esos casos el no saber suele ser parte del tema, no un obstáculo para trabajarlo.
No. En un taller de grupo dices tu tema en una o dos frases y ya. Nadie te va a pedir detalles, nadie te va a hacer preguntas y no hay ronda de presentación donde cada quien cuenta su historia.
El trabajo se hace con lo que aparece entre los representantes, no con lo que tú narres. Contar de más incluso estorba, porque el grupo empieza a escuchar tu versión en vez de mirar la imagen.
Sobre el grupo: al inicio hago explícito el acuerdo de confidencialidad y lo que pasa en la sala no sale de la sala. No se toman fotos, no se graba y no se comparte nada en redes. En la práctica, además, todos están ahí por algo propio que también les cuesta decir. Es más fácil de lo que parece desde fuera.
Si aun así prefieres no exponerte, la sesión individual existe justamente para eso.
Puedes constelar tu relación con esa persona, pero no puedes constelar a esa persona. La diferencia importa: el trabajo se hace sobre tu lugar frente a tu hijo, tu madre o tu pareja, no sobre ellos a distancia.
Es una pregunta que recibo casi siempre en la misma forma: "mi hijo no quiere venir, ¿puedo hacerlo yo por él?". La respuesta honesta es que no se puede intervenir en la vida de alguien sin su consentimiento, y quien te diga lo contrario te está vendiendo algo.
Lo que sí ocurre, y ocurre seguido, es que cuando alguien de un sistema se mueve de lugar, el sistema entero se reacomoda. Muchas madres llegan queriendo cambiar a un hijo y salen habiendo cambiado su propia posición. Eso a veces produce en el otro más movimiento que cualquier cosa que le hubieras dicho.
Sí. En el trabajo sistémico los que murieron siguen teniendo un lugar en la familia, y de hecho una parte importante de las constelaciones se hace precisamente con padres ausentes o fallecidos.
No hace falta que la persona esté viva ni presente. Se coloca a un representante y aparece lo que quedó pendiente entre ustedes: lo que no se dijo, lo que no se pudo cerrar, lo que se quedó a medias porque no hubo tiempo. Aclaro algo, porque se malinterpreta: no se invoca a nadie ni se habla con los muertos. Se representa un vínculo, y el vínculo sigue existiendo en ti.
Llega mucha gente con esta pregunta cargando la idea de que perdió la oportunidad. Casi siempre resulta al revés: cuando ya no está la persona real defendiendo su versión, lo que se quedó pendiente se puede mirar con más calma.
Constelar con la madre significa trabajar la manera en que tomaste o no tomaste la vida que ella te dio. Es la base del método, porque de esa relación depende cómo recibes después casi todo lo demás: cuidado, dinero, pareja, descanso.
En el lenguaje del método se habla de "tomar a la madre". Conviene aclararlo porque se malinterpreta seguido. Tomar a la madre no significa aprobar lo que hizo, ni disculparla, ni volver a tener contacto con ella si decidiste no tenerlo. Significa reconocer que la vida te llegó por ahí, exactamente por ahí y no por otro lado.
Nadie te va a obligar a perdonar. Ese es el miedo con el que llega la mayoría a esta pregunta y es un miedo razonable, porque circula mucho discurso de perdón forzado. El perdón, si llega, llega solo y después. No es el objetivo del trabajo.
Y si hubo violencia o abuso, se mira sin relativizarlo. Reconocer de dónde viene la vida no es justificar lo que pasó ni pedirte que lo minimices.
04.
Trabajo en los dos formatos. Los talleres de grupo son presenciales en Campeche 280, colonia Hipódromo, Ciudad de México, y las sesiones individuales se hacen presenciales o por videollamada. Los dos formatos funcionan, con diferencias reales que conviene conocer antes de elegir.
Lo presencial tiene el cuerpo de los representantes. Ver a alguien moverse en el espacio, cambiar de postura o no poder sostener la mirada da una información que una pantalla no transmite igual. Si tu tema es de pareja o de relación con los padres y puedes venir, ven.
Lo online es más contenido y más privado. Se trabaja con figuras sobre la mesa y con la representación interna, guiada paso a paso, por Zoom o videollamada de WhatsApp. Funciona bien y es lo que uso con quien vive fuera de la Ciudad de México, con mexicanos en Estados Unidos y con quien no está listo para estar en una sala con gente. Solo necesitas conexión estable, 90 minutos sin interrupciones y un espacio privado donde puedas hablar en voz alta.
Lo que no cambia entre formatos es la conversación previa. Con o sin pantalla, hablamos antes de agendar.
La sesión individual cuesta 1,800 pesos y dura 90 minutos, presencial en la Ciudad de México o por videollamada. El taller de grupo cuesta 1,500 pesos por persona con tu constelación incluida, y 600 pesos si entras como representante y observador, sin trabajar tu tema. El taller dura seis horas.
No hay paquetes ni sesiones de seguimiento obligatorias. Cada trabajo se cierra en sí mismo y tú decides si vuelves. Si vuelves, es porque hay otro tema, no porque el anterior quedó a la mitad.
Sobre si vale la pena, la única comparación honesta es contra el costo de que nada se mueva. La mayoría de la gente que me escribe lleva entre cinco y quince años con el mismo tema. Un año más de eso cuesta bastante más que una sesión, en dinero y en lo otro.
Si es tu primera vez y quieres entrar por la puerta más barata, entra a un taller como representante por 600 pesos: ves el método desde adentro sin exponer tu tema.
Apartas tu lugar con 500 pesos y el resto lo cubres el día de la sesión. Pago por transferencia o en efectivo.
Sobre cambios de fecha: avísame con al menos 24 horas de anticipación y la movemos sin problema. Con menos de 24 horas la sesión se da como tomada. No es rigidez, es que ese espacio ya no se lo puedo dar a nadie más.
Si el costo es el impedimento real para venir, dímelo por WhatsApp antes de descartarlo.
Normalmente una por tema. La constelación no es un proceso semanal: se hace, se cierra y se deja reposar entre seis y ocho semanas. Si vuelves, es porque apareció otro tema, no porque el anterior quedó a la mitad.
En la práctica veo tres caminos. Hay quien viene una vez, se lleva su imagen y no lo vuelve a necesitar. Hay quien vuelve dos o tres veces a lo largo de un año, con temas distintos: primero la madre, después la pareja, después el dinero. Y hay quien se queda en los talleres participando como representante, porque descubre que eso también le mueve lo propio.
Lo que no hago son paquetes, ni mensualidades, ni "necesitas seis sesiones para ver resultados". Si alguien te lo plantea así, pregúntale por qué.
Y si al terminar sientes que quedó algo abierto, dímelo en ese momento. Se cierra ahí, no en otra sesión que tengas que pagar.
Si estás en la Ciudad de México y no sabes cuál elegir, empieza por el taller de grupo: es más barato, ves el método funcionando en otras personas antes de exponer lo tuyo y participar como representante enseña más que cualquier explicación. Si vives fuera de la ciudad, empieza por la sesión individual online.
Elige la sesión individual si tu tema es muy privado y no lo quieres decir en voz alta ni en una frase, si necesitas fecha esta semana, o si vives fuera de la Ciudad de México y vas a trabajar por videollamada.
Elige el taller de grupo si es tu primera vez, si quieres ver cómo funciona antes de comprometerte, o si tu tema tiene que ver con pertenencia y con tu lugar entre otros. Estar rodeado de gente ahí es parte del trabajo, no un accesorio.
Mucha gente hace las dos: entra a un taller como representante por 600 pesos, entiende de qué se trata desde adentro y agenda su individual después. Ese es probablemente el mejor camino y el más barato.
Sí. Trabajo constelaciones organizacionales con empresas familiares y equipos, sobre todo en sucesión, conflictos entre socios y negocios que no crecen por razones que no aparecen en los números.
Los casos que llegan con más frecuencia son estos: la sucesión que lleva años anunciándose y no se concreta, dos socios que ya no se hablan pero siguen firmando juntos, un hijo que entró al negocio del padre y no encuentra su lugar, un equipo con rotación alta sin causa clara, y una empresa que factura bien y aun así no despega.
Los principios son los mismos que en la familia: pertenencia, orden y equilibrio entre dar y recibir. Un socio fundador al que se le borró de la historia, un despido que nunca se nombró o un fundador que no suelta ocupan lugar y se pagan en rotación y en resultados.
El formato es distinto al de un taller abierto. Se hace una sesión cerrada con la dirección o con los socios, o un trabajo con el equipo dentro de la empresa. Siempre hay una llamada previa para entender la estructura antes de proponer nada, y se firma acuerdo de confidencialidad.
Sobre con quién vas a trabajar: tengo la Especialidad en Configuraciones Organizacionales del Centro Sowelu con Ingala Robl, formación ejecutiva del Tecnológico de Monterrey y experiencia de capacitación dentro de Grupo Bimbo, El Globo durante su integración a Bimbo, y Barcel. He estado del lado de la operación, no solo del lado de la sala.
Formato, duración y honorarios se cotizan por proyecto después de esa llamada. Contacto directo por WhatsApp: 55 8618 2409.
05.
06.
07.
ESCRÍBEME POR WHATSAPP
¿Lista/o para dar el primer movimiento?
¿Primera vez? Empieza con una sesión individual
Una hora a solas con Miguel para mirar lo que se repite, desde $1,000. Escríbeme y agenda tus constelaciones familiares en México hoy mismo.