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La infidelidad desde lo sistémico: qué se estaba equilibrando — Constelaciones Familiares en México

Pasó, o crees que está pasando. Y desde entonces no puedes pensar en otra cosa: revisas horarios, relees mensajes viejos, encuentras sentido en cosas que hace tres meses no significaban nada.

Soy Miguel Contreras y te voy a platicar de esto con cuidado, porque es de los temas donde más fácil se dicen tonterías.

Escríbeme y cuéntame qué pasó

Empiezo por lo más importante

Si alguien te engañó, esa persona decidió. No la empujó su sistema familiar, no la obligó una lealtad, no fue el destino de su abuelo. Decidió, y podía haber decidido otra cosa.

Lo digo de entrada porque en este medio se dicen barbaridades. He escuchado a gente explicar una infidelidad como si fuera un movimiento del alma familiar, y con eso dejar al que engañó sin ninguna responsabilidad y al engañado con la sensación de que además tiene que entender.

No. Lo sistémico explica de dónde viene un patrón. No absuelve a nadie de lo que hizo.

Por qué no puedes pensar con claridad

Cuando entra una sospecha, la cabeza deja de buscar la verdad y empieza a buscar pruebas. Y las encuentra siempre, porque cualquier vida cotidiana está llena de datos ambiguos que se pueden leer en dos direcciones.

Llegó tarde. Se llevó el teléfono al baño. Está de mejor humor, o de peor. Cualquiera de las dos confirma.

Eso es el sesgo de confirmación, y con la infidelidad se vuelve una trampa doble. Si sospechas, todo confirma. Si decidiste no ver, todo desmiente. Las dos son la misma máquina funcionando en direcciones opuestas.

Por eso en esta mesa no empezamos por averiguar qué pasó. Eso se averigua hablando con la persona, no conmigo.

Lo que sí se puede mirar

La pregunta sistémica no es quién tuvo la culpa. Es otra: qué se estaba equilibrando.

Suena raro y lo explico con un caso. Una mujer de treinta y ocho años, de Naucalpan, llegó un año después de que su matrimonio terminara por una infidelidad de él. No venía por él: venía porque estaba empezando a hacer lo mismo en su relación nueva y no se reconocía.

Al poner el sistema aparecieron dos cosas. Su abuela paterna había sido la segunda esposa de un hombre que dejó a la primera con dos hijos, y de esa primera mujer nunca se hablaba. Y su papá había tenido otra familia durante años, algo que en su casa se sabía y no se mencionaba.

Ella no estaba repitiendo la infidelidad de su exmarido. Estaba en un lugar que ya estaba ocupado antes de que naciera.

Cuando lo vio en la mesa dijo una cosa que resume bien de qué va todo esto: entonces no era yo la loca. Y no, no lo era. Pero eso no significaba que no tuviera que decidir qué hacer con su relación nueva, que era exactamente el punto donde empezaba su responsabilidad.

Las formas que se repiten

Lo que se ve Qué suele haber detrás
Una tercera persona que aparece siempre Alguien excluido del sistema que reclama un lugar
Infidelidad justo cuando la relación iba bien La cercanía se vuelve intolerable por otra razón
El mismo patrón en tres generaciones Una historia que no se cerró y sigue buscando cómo
Quedarse años sabiendo Una lealtad al modelo de la casa donde se creció

En Constelaciones Familiares en México esta tabla es la que más discusión genera cuando la muestro en un taller, porque nadie quiere reconocerse en la cuarta línea.

Esa última la veo muchísimo, y casi siempre en mujeres cuyas madres también se quedaron. No es debilidad de carácter. Es que se aprendió, muy temprano, que así se hace.

Lo que pasa con los hijos

Hay algo que casi nadie pregunta cuando hay hijos de por medio, y conviene decirlo.

Los niños no necesitan los detalles. No les corresponde saber quién hizo qué, ni con quién, ni desde cuándo. Contarles eso los pone en un lugar que no es el suyo: el de jueces entre sus dos padres.

Pero sí notan. Notan el clima de la casa, notan que algo pasó, y si nadie nombra nada terminan inventando una explicación, que casi siempre los pone a ellos como causa.

Lo que sostiene a un hijo en esa situación no es la información. Es que ninguno de los dos padres lo use para acumular razón, y que se le permita seguir queriendo al otro sin tener que esconderlo. Eso es lo más difícil de todo y es lo que más protege.

Lo que dicen Garriga y Hellinger

Joan Garriga, en El buen amor en la pareja, trabaja una distinción que aquí sirve mucho: hay parejas que se sostienen en el amor y parejas que se sostienen en la deuda. Cuando lo que une es una deuda, la infidelidad muchas veces es una forma torpe de cobrarla.

Y Hellinger, junto con Gunthard Weber en Felicidad dual, plantea algo que incomoda: para que una pareja funcione, cada uno tiene que haber salido de su familia de origen. Cuando alguien no salió, la pareja nunca está completa, y esa falta se busca afuera sin que la persona entienda qué está buscando.

Ninguna de las dos ideas justifica nada. Explican, que es distinto, y la diferencia entre las dos cosas es la que sostiene todo este trabajo.

Qué pasa en una sesión

Noventa minutos, tú y yo. Tu pareja no viene, y para este tema en particular es mejor así al principio.

Se ponen las figuras: tú, tu pareja, la tercera persona si hace falta, y quien aparezca de las generaciones anteriores. Lo que se busca no es una explicación que te consuele. Es ver si lo que pasó tiene raíces más viejas que tu relación, porque si las tiene, decidas lo que decidas, conviene saberlo.

Mucha gente llega queriendo entender para decidir si se queda. Sale sabiendo algo distinto: qué es exactamente lo que estaría eligiendo en cada caso.

Preguntas que me hacen sobre esto

¿Esto me va a decir si debo perdonar?

No, y desconfía de quien te lo ofrezca. Aquí no se decide por ti. Se mira, y tú decides con más información de la que tenías.

¿Sirve si yo fui el que engañó?

Sí, y llega bastante gente en esa situación. Suele ser un trabajo más incómodo, porque no hay dónde acomodar la responsabilidad. Pero entender qué estabas buscando es lo único que evita que se repita.

¿Y si mi pareja no quiere venir nunca?

Se trabaja igual. Es la mitad de los casos que atiendo. Tu sistema se puede mirar completo sin que la otra persona esté.

Qué puedes hacer ahora

Antes de escribirme, hazte una pregunta: ¿hubo una infidelidad en la generación de tus padres o de tus abuelos, en cualquiera de las dos ramas? Si la respuesta es sí, o si no lo sabes, ahí ya hay algo que mirar.

Los detalles están en constelaciones familiares de pareja.

Miguel Contreras López
Constelaciones Familiares en México
Entender de dónde viene algo no obliga a quedarse. Muchas veces es justo lo que le da a alguien la claridad para irse en paz.

¿Conoces a alguien a quien esto le esté pasando? Mándaselo.

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