
Puede que se haya ido cuando eras chico. Puede que nunca se haya ido y de todas formas no haya estado. Hay padres que salieron de la casa y padres que se quedaron sentados en la sala veinte años sin llegar nunca del todo.
Soy Miguel Contreras y te voy a platicar de las dos ausencias, porque en esta mesa pesan parecido.
Escríbeme y cuéntame de tu papá
Los meseros que se acuerdan de todo
Hay una observación clásica en psicología, hecha en un café. Los meseros recordaban con detalle las órdenes que todavía no habían cobrado, y en cuanto la cuenta se pagaba, la orden se les borraba de la cabeza casi de inmediato.
Lo que está abierto ocupa lugar. Lo que se cierra, se suelta.
Se llama efecto Zeigarnik y explica por qué te acuerdas de la discusión que quedó a medias y no de la que terminó bien. También explica algo más grande: un padre ausente es la cuenta que nunca se cobró. Sigue ocupando lugar cuarenta años después, y sigue ocupándolo aunque tú creas que ya lo superaste.
Andrés y cuatro palabras
Llegó al consultorio un hombre de cincuenta y dos años, ingeniero, vecino de Coyoacán. Venía por un tema de trabajo: no lograba sostener nada más de dos años, ni empleos ni sociedades. Lo llamaba falta de constancia.
A la media hora habló de su papá por primera vez, casi de paso. Dijo: él nunca me dijo que iba bien.
Cuatro palabras. Ese hombre había construido una carrera entera buscándolas, y su papá llevaba once años muerto. Cada vez que estaba a punto de conseguir algo que se pareciera a esa frase, lo soltaba.
No era falta de constancia. Era una cuenta abierta.
Las dos ausencias
La que se ve es la del que se fue. Tiene fecha, se puede contar, la familia la reconoce.
La otra es más difícil de nombrar porque no hay nada que señalar. El papá estaba. Llevaba dinero a la casa, iba a las juntas de la escuela, no bebía. Y el hijo creció con la sensación de que nunca lo miraron.
He visto llegar a mucha gente con culpa por esa segunda. Sienten que no tienen derecho a quejarse porque su papá no hizo nada malo. Pero la falta no se mide por lo que el otro hizo, se mide por lo que no llegó.
Cómo aparece hoy
En Constelaciones Familiares en México veo que lo del padre casi nunca llega presentado como tema del padre. Llega disfrazado.
- Con la autoridad. Gente que no tolera un jefe, o que se somete demasiado. Son el mismo asunto visto de dos lados.
- Con el sostenerse. Empezar y no terminar, como Andrés.
- En la pareja. Buscar en otra persona la mirada que faltó. Como nadie puede darla, se cambia de pareja creyendo que el problema fue la elección.
- Con el propio hijo. Prometerse ser el padre que no se tuvo y descubrirse repitiendo justo lo que se juró no repetir.
Una mujer me escribió esto: el apego es por heridas de mi infancia por abandono de mi papá. Lo tenía identificado con precisión. Y seguía pasándole.
Hay algo más que pasa con los hombres y que casi no se dice. Muchos llegan sin poder nombrar el tema. Traen un problema de trabajo, de dinero, de pareja, y hablan del papá hasta que uno pregunta directo. No es que lo escondan: es que nadie les enseñó que eso fuera un tema. Se creció con la idea de que el papá es el que provee y ya, y por ahí no se revisa nada.
Lo que Ulsamer llamó raíces
Bertold Ulsamer tituló uno de sus libros Sin raíces no hay alas, y ese título hace casi todo el trabajo. La idea de fondo es que la fuerza para lanzarse hacia adelante no viene de haberse desprendido de los padres, viene de haberlos podido tomar.
Va a contrapelo de casi todo lo que se dice hoy sobre independencia. No es soltar el pasado: es poder recibirlo.
Gunthard Weber, que reunió y ordenó buena parte del trabajo de Hellinger, insiste en algo parecido desde otro lado: lo que se trabaja en una constelación no es una conversación sobre la familia, es una imagen. Y una imagen se puede mover cuando un argumento ya no.
Por eso a Andrés explicarle su patrón no le sirvió de nada, y ver a su papá puesto en la mesa sí.
Mirar su historia no es justificarlo
En algún momento de la sesión aparece la pregunta de quién fue el papá de tu papá.
Y ahí suele haber algo. Un hombre que también creció sin padre. Una migración, un trabajo que se lo llevaba meses. Un hijo que murió antes y del que nunca se habló, y un padre que después de eso no volvió a acercarse a los que quedaban.
Que quede claro: eso no lo justifica. Un padre que abandona abandona, aunque a él lo hayan abandonado.
Lo que cambia es otra cosa. Deja de ser una historia sobre ti. Deja de ser que no eras suficiente. Pasa a ser un hombre que no tenía cómo, dentro de una cadena más larga que él.
Qué pasa en una sesión
Noventa minutos, tú y yo. Él no viene, ni tiene que estar vivo.
Acomodamos las figuras: tú, tu papá, tu mamá, tus abuelos paternos. Muchas veces aparece la misma imagen. Tú de frente a él, esperando. Él viendo hacia otro lado, no hacia ti, hacia algo que quedó atrás en su propia historia.
Cuando alguien ve eso puesto en la mesa suele aflojarse una espera que llevaba treinta años sostenida. Es lo más cerca que conozco de cerrar una cuenta con alguien que ya no está.
Preguntas que me hacen sobre esto
¿Sirve si nunca lo conocí?
Sí. No necesitas datos, ni fotos, ni el nombre completo. Que exista alcanza: te dio la mitad de tu vida, y con eso se puede poner en la mesa.
¿Y si fue un hombre violento y no hay nada que reconciliar?
Entonces no se reconcilia nada. Aquí no todo termina en abrazo. A veces lo que se trabaja es poner distancia con claridad, que es distinto a la distancia que se lleva por dentro con enojo.
¿Esto es terapia?
No, y no soy terapeuta. Soy facilitador y trabajo con un método sistémico que no sustituye atención psicológica ni psiquiátrica. Llevo veinticinco años en esto y tengo sesenta y ocho reseñas de cinco estrellas en Google, y nada de eso me convierte en algo distinto de lo que soy.
Qué puedes hacer ahora
Escríbeme y cuéntame cómo fue con tu papá. No hace falta que lo tengas ordenado. Con lo que me digas te contesto si esto te sirve o si tu caso pide algo distinto.
Los detalles están en sesiones individuales.
Miguel Contreras López
Constelaciones Familiares en México
Campeche 280, colonia Hipódromo, y en línea. Muchos llegan por el trabajo o por la pareja y a la media hora estamos hablando del papá. Casi siempre estaba ahí desde el principio.
¿Conoces a alguien a quien esto le esté pasando? Mándaselo.