:
Constelaciones_familiares_en_mexico

Las peleas por herencias: por qué se rompen familias por una casa — Constelaciones Familiares en México

Murió alguien y en cuestión de semanas la familia se partió. Hermanos que no se hablan, cuñados metidos, un grupo de WhatsApp que se disolvió, abogados. Y todos, incluidos tú, con la sensación de que esto no puede estar pasando por dinero.

Soy Miguel Contreras y te voy a platicar de lo que se está repartiendo de verdad cuando se reparte una herencia.

Cuéntame cómo está la situación

Perder duele el doble

Hay un hallazgo muy sólido en economía del comportamiento. Si alguien gana mil pesos siente una satisfacción moderada. Si pierde esos mismos mil pesos, el malestar es aproximadamente el doble de intenso.

No es simetría. Perder pesa más que ganar, siempre.

Ahora aplícalo a una herencia. Desde el momento en que una persona se imagina heredando la casa, esa casa ya es suya en su cabeza. Y cuando el reparto se plantea distinto, no lo vive como recibir menos de lo esperado: lo vive como que le quitan algo que era suyo.

Por eso las peleas por herencia son desproporcionadas al monto. No se está negociando una ganancia. Se está defendiendo una pérdida.

Los tres hermanos y el reloj

Llegaron a consulta dos hermanos de tres, después de dieciocho meses de pleito. Una casa en la colonia Roma, un terreno y dinero en el banco. Un despacho llevaba el asunto y ellos ya no se hablaban con la tercera.

Les pregunté por lo más difícil de repartir. Se miraron y el mayor dijo que el reloj del papá.

Un reloj. Con una casa de por medio.

Estuvimos media hora en el reloj y salió lo que tenía que salir: el papá se lo había ofrecido a la hermana cuando ella lo cuidó los últimos años. Nunca se lo dio por escrito ni se lo dijo a los otros dos, y los otros dos no supieron que ella lo cuidó sola porque ella nunca dijo nada.

El pleito no era por la casa. Era porque una hija cuidó a un padre durante cuatro años y nadie se lo reconoció.

Lo que se está cobrando

Bert Hellinger describió en Órdenes del amor el equilibrio entre dar y tomar: en toda familia hay una contabilidad, nadie la lleva por escrito y aun así todos la conocen. Quién dio más. Quién recibió más. Quién quedó debiendo.

Mientras los padres viven, esa contabilidad se mantiene abierta. Siempre existe la posibilidad de que se compense, de que alguien reconozca, de que algo se diga.

Cuando el padre o la madre muere, la cuenta se cierra de golpe y sin saldar. Y entonces aparece lo único repartible que quedó: los bienes.

La casa se vuelve el lugar donde se cobra todo lo que no se cobró. El hijo que sintió que quisieron más al otro. La hija que cuidó sola. El que se fue lejos y cargó con la culpa. Ninguno está peleando por metros cuadrados.

Las formas que se repiten

Lo que se dice Lo que se está cobrando
Me toca más porque yo lo cuidé Reconocimiento por años que nadie vio
Siempre fue el consentido Un lugar que se sintió desigual desde la infancia
Esa casa me la prometió Una promesa verbal que ahora no se puede verificar
Que se quede con todo, no quiero nada Retirarse antes de que lo dejen fuera, para no sentirlo

La última es la que más me preocupa de las cuatro, porque parece generosidad y casi nunca lo es. Quien renuncia así muchas veces está evitando una humillación, y eso reaparece años después convertido en otra cosa.

Los que reparten sin haber estado

Un detalle que enciende más pleitos de los que se cree: los que se meten sin ser parte.

Cuñados, cuñadas, sobrinos, la nueva pareja de alguien. Personas que no pertenecen a ese sistema y que empiezan a opinar, a calcular y a presionar en privado.

No lo digo como reproche. Casi siempre entran porque ven a alguien que quieren siendo tratado injustamente, y esa es una razón entendible. Pero ocupar un lugar en un reparto que no te corresponde tensa el sistema completo, y a quien más perjudica es justo a la persona que se quería defender: los hermanos dejan de hablar entre ellos y empiezan a hablar a través de terceros.

Cuando en una sesión pongo las figuras y aparece un cuñado en medio de tres hermanos, casi siempre alguien dice en voz alta lo que llevaba dos años pensando.

Cuando además hay un negocio

Si lo que se hereda incluye una empresa, el asunto se complica en otra dirección. Ya no es solo repartir: es decidir quién manda a partir de mañana, con gente que trabaja ahí y con clientes que no saben nada.

Ahí el trabajo cambia de forma. En Constelaciones Familiares en México eso se mira como sistema organizacional y no solamente familiar, porque hay dos órdenes distintos operando al mismo tiempo y con frecuencia se contradicen. En la familia todos los hijos son iguales. En una empresa, no.

Qué pasa en una sesión

No vienes a contarme tu familia. Vienes a verla puesta enfrente.

Se ponen las figuras: los hermanos, los padres, y también los bienes en disputa. Con los dos hermanos de la Roma pusimos la casa, el terreno y el reloj como figuras aparte.

El mayor colocó el reloj lejos de todos y muy cerca de la figura del papá. Se quedó viéndolo y dijo que quizá no le tocaba a ninguno de los tres.

Ese fue el momento en que se movió algo. No en la mediación legal: ahí, en una mesa, con tres piezas de madera.

Lo que esto no hace

Te lo digo claro. Esto no resuelve un juicio sucesorio, no sustituye a tu abogado y no tiene ningún efecto legal.

Lo que hace es otra cosa, y a veces es más útil de lo que parece: cuando las personas ven qué están cobrando en realidad, muchas negociaciones que llevaban años atoradas se destraban en semanas. No porque alguien ceda, sino porque dejan de pelear por el objeto equivocado.

Preguntas que me hacen sobre esto

¿Tienen que venir todos los hermanos?

No. Se puede trabajar con uno solo, y es lo más frecuente. Si vienen dos o más, se puede hacer una sesión de familia, que se prepara distinto.

¿Sirve si el pleito lleva años?

Sí, y a veces sirve más. Cuando ya pasó mucho tiempo, casi nadie recuerda por qué empezó, y eso deja ver con más claridad qué lo sostiene.

¿Y si el que murió dejó todo mal repartido a propósito?

Pasa, y es de lo más difícil. Un testamento también es un mensaje, y a veces el mensaje es duro. Lo que se trabaja entonces no es el reparto: es qué hacer con lo que ese mensaje dijo.

Qué puedes hacer ahora

Piensa cuál es el objeto más difícil de repartir en tu caso. Si no es el más caro, ahí está el tema. Escríbeme y cuéntamelo.

Si además hay una empresa de por medio, los detalles están en constelaciones organizacionales.

Miguel Contreras López
Constelaciones Familiares en México
En veinticinco años no he visto una sola familia romperse por dinero. Se rompen por lo que el dinero terminó representando cuando ya no se pudo decir de otra forma.

¿Conoces a alguien a quien esto le esté pasando? Mándaselo.

Compartir por WhatsAppCompartir en Facebook