
En tu familia hay alguien de quien no se habla. Puede ser una tía que se fue, un hijo que no llegó a nacer, un hermano de tu abuelo que hizo algo que nadie cuenta. Y lo más probable es que en este momento no se te ocurra quién, porque así funciona.
Soy Miguel Contreras y te voy a platicar de la gente que falta en los árboles familiares, y de por qué sigue pesando aunque nadie la mencione.
Los aviones que sí volvieron
Durante la Segunda Guerra, un equipo estudió dónde reforzar los aviones. Revisaron los que regresaban de combate, marcaron los impactos y salió un mapa claro: alas y cola. La conclusión obvia era blindar ahí.
Un estadístico dijo lo contrario. Hay que blindar donde no hay agujeros, porque los aviones que recibieron impactos ahí no volvieron a contarlo.
Estaban estudiando solo a los sobrevivientes y sacando conclusiones sobre todos.
Eso es el sesgo de supervivencia, y es exactamente lo que pasa con una familia. Cuentas a los que están en las fotos, a los que van a las comidas, a los que alguien menciona. A los otros no los cuentas como faltantes: no los cuentas de ninguna manera.
El árbol de Paulina
En una sesión le pedí a una mujer que dibujara a su familia. Cuarenta años, diseñadora, de Iztapalapa. Dibujó a sus papás, a sus dos hermanos, a sus cuatro abuelos y a tres tíos.
Le pregunté cuántos hermanos tuvo su mamá. Dijo dos, y siguió hablando. A los diez minutos, contando otra cosa, mencionó de paso a una tía Marta.
Le pregunté quién era. Dijo que una hermana de su mamá que había muerto joven y de la que en la casa no se hablaba. No la había dibujado. No es que la hubiera omitido a propósito: no le vino a la cabeza.
Su mamá tenía tres hermanos, no dos. Paulina lo sabía y a la vez no lo sabía, que es la forma exacta en que operan estas cosas.
Quién queda fuera
No hace falta una tragedia. Se excluye a mucha gente por razones que en su momento parecieron razonables.
- Los que murieron muy chicos, o antes de nacer.
- Las parejas anteriores de los padres o de los abuelos, sobre todo si hubo hijos.
- Los que hicieron algo grave y se dejaron de nombrar.
- Los que se fueron lejos y con los años se volvieron un dato.
- Los que tuvieron una enfermedad mental o una adicción, y quedaron reducidos a esa palabra.
- Los que dieron o entregaron a un hijo.
En cada uno de esos casos hubo un motivo. Proteger a los niños, evitar la vergüenza, no reabrir un dolor. Casi siempre hubo buena intención.
Por qué vuelve
Bert Hellinger describió en Órdenes del amor un principio que a mí me pareció dudoso al principio y que veinticinco años de práctica me confirmaron: todos los que pertenecen a un sistema tienen derecho a un lugar, y cuando a alguien se le quita, el sistema busca reponerlo.
La forma en que lo repone es lo interesante. Con frecuencia, alguien más joven empieza a parecerse al excluido sin saber que existió. Repite su destino, su enfermedad, su forma de irse. O simplemente carga un sentimiento que no corresponde a su vida.
Ingala Robl trabaja esto en Secretos de familia con una idea que uso mucho: lo que no se dice no se queda quieto. Baja. Y baja con más fuerza cuanto más esfuerzo se hizo por callarlo.
En Constelaciones Familiares en México, este es probablemente el tema donde más rápido se ve algo. Se pone la figura del que faltaba y el sistema entero se reacomoda a ojos vistas.
Cómo se nota que hay alguien afuera
| Señal | Qué puede indicar |
|---|---|
| Una historia familiar con huecos | Años de los que nadie da detalles |
| Un tema que incomoda sin razón clara | Se está rodeando algo |
| Alguien que siempre fue la oveja negra | Puede estar ocupando un lugar por otro |
| Un sentimiento que no encaja con tu vida | Puede no ser tuyo |
Qué pasa en una sesión
No vienes a contarme tu familia. Vienes a verla puesta enfrente.
Cuando pusimos a la tía Marta en la mesa, Paulina se quedó callada. Luego dijo que su mamá se veía distinta. La figura de su mamá no había cambiado de lugar; lo que cambió fue lo que Paulina podía ver.
Muchas veces no hace falta más que eso. No hay ritual, no hay que perdonar a nadie ni reconciliarse con nadie. Se pone a la persona, se le reconoce que estuvo, y algo se acomoda.
Es de las cosas que más cuesta creer antes de verlas. La gente espera un trabajo largo y complicado, y resulta que a veces basta con nombrar a alguien en voz alta por primera vez en cuarenta años.
Los que no llegaron a nacer
Hay una categoría que merece párrafo aparte porque es la más común y la que menos se registra: los embarazos que no llegaron a término.
Pérdidas tempranas, interrupciones, hijos que murieron a los pocos días. Durante generaciones se manejó con la idea de que era mejor no hablarlo, seguir adelante, no ponerse tristes delante de los otros hijos.
Y sin embargo, los hermanos que sí nacieron muchas veces lo saben de una manera que no pueden explicar. Crecen con la sensación de que falta alguien, o con una responsabilidad excesiva, o con culpa de estar vivos.
Cuando le pregunto a alguien si su mamá tuvo pérdidas, un tercio de las veces la respuesta es que no está seguro. Y ese no estar seguro, a estas alturas, ya es información.
Lo que esto no hace
A veces no aparece ningún excluido y el tema era otro. Pasa, y cuando pasa lo digo.
Y esto no reemplaza una investigación familiar. Si quieres saber qué pasó de verdad con alguien, hay que preguntar a los vivos y buscar documentos. Una constelación trabaja con la imagen que tú traes, no con el registro civil.
Preguntas que me hacen sobre esto
¿Y si no sé nada de mi familia?
Se puede trabajar igual. Los sistemas se manifiestan aunque falten los datos. Muchas veces alguien viene sin saber nada y sale con una pregunta concreta que hacerle a un tío.
¿Tengo que confrontar a mi familia con lo que aparezca?
No, y en general no lo recomiendo como primer movimiento. Lo que se acomoda, se acomoda contigo. Si después quieres preguntar, pregunta, pero no como reclamo.
¿Sirve la constelación grupal para esto?
Es de los temas donde mejor funciona. Ver el sistema de otra persona destapa el propio con una claridad que sorprende, incluso si no pasas al frente.
Qué puedes hacer ahora
Dibuja tu familia en una hoja, sin pensarlo mucho. Después pregúntale a alguien mayor cuántos hermanos tuvo cada uno de tus abuelos, y compara. Si aparece alguien que no dibujaste, escríbeme y cuéntamelo.
Los detalles del trabajo en grupo están en constelación grupal.
Miguel Contreras López
Constelaciones Familiares en México
En veinticinco años no he visto una familia sin alguien afuera. Lo que cambia es cuánto pesa, y eso depende de cuánto silencio se puso encima.
¿Conoces a alguien a quien esto le esté pasando? Mándaselo.